* Hana To Yume * - Prince of tennis - rol and fics
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 CINDERELLA STORE ~ One-Shot

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Izzy
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MensajeTema: CINDERELLA STORE ~ One-Shot   Sáb Mayo 02, 2009 5:48 am


So. Uno nuevo one-shot. La canción es otra vez de Plain White T's.... Es que los lyrics son tan inspiradores!! Les voy a dar comisión por musas, de verdad XD. Updateeo para Akemi, que quería XD Besos, niña!! XD
Here it goes.

*·*·*·*·*·*

Cinderella Store

Finalmente había vuelto.
Casi un año me había mantenido apartado de Japón, de mis amigos, de mi familia, y sólo me comunicaba por teléfono o mail.
Pero había llegado el momento de volver, y el que Ryoma mismo me lo marcara era sólo algo más para sumar a mi estupidez. Un niño había tenido que decirme que más me valía dejar de ocupar espacio en su casa y enfrentar mis fantasmas, para que… lo hiciera.
Gris, Fuji, Hikaru, Akaya, y mi hermano con su nueva novia estaban en el aeropuerto cuando llegué, para darme la bienvenida, y para esperar mis regalos. Como había prometido, una de las valijas estaba llena con cosas para ellos.
Y para alguien más, pero sólo las había comprado porque… era un idiota.
Hikaru fue la única en comprender lo que pasaba por mi mente y detrás de mi sonrisa falsa, y aprovechó su turno para abrazarme, para tranquilizarme.
“Todo irá bien.” Me aseguró. Curiosamente, era lo que necesitaba escuchar. Sonreí sinceramente.
“Gracias.”
“Oy, Haru-chan! Qué me trajiste?” Preguntó mi hermano, pasando un brazo por mis hombros y agarrando una de mis valijas. El mocoso era casi tan alto como yo.
“Una personalidad.” Me burlé. Los había extrañado, demasiado.
“Volviste más cómico que antes.” Se quejó Taisuke. Sonreí de lado, mientras todos nos dirigíamos hacia el estacionamiento. “Cuánto tiempo te quedarás?”
“Tres semanas. Vengo por las fiestas, hermanito.” Me reí.
Era extraño que me encontrase tan relajado allí, cuando poco más de un año atrás, en ese mismo lugar, me había despedido de todos pensando nunca más volver, demasiado dolido. Suspiré al recordarla.
Nunca la olvidaba, y siempre estaba presente en mi mente. Era su culpa que todo lo que yo era me recordara a ella. Y todavía la amaba. Yo era un personaje de los libros del Marqués de Sade, probablemente. Algún monaguillo idiota y masoquista.
Fuimos a comer con mis padres, una gran fiesta de reencuentro en la casa donde había crecido. Era fácil sonreír como si nada hubiera pasado allí, y me encontré disfrutando la encantadora velada. Hasta que mi hermano decidió arruinarla, y me arrastró hasta el balcón sin que nadie lo notara.
“Eimi me preguntó por ti.” Soltó de una, sin anestesia. Y estúpidamente, me sentí feliz de que ella hubiera preguntado por mí.
Me volteé demasiado rápidamente, y golpeé mi cabeza contra la pared. Taisuke me miró entre divertido y sorprendido. Me tomé mi tiempo para recuperarme.
“Y qué le dijiste?” Quise saber.
“Que te masturbabas todas las noches pensando en la última vez que te acostaste con ella.” Dijo con una sonrisa inocente. Me atraganté con mi propia saliva, y no pensé cuándo lo agarré furioso de las solapas de su chaqueta. “Es una broma!” Se apresuró a atajarme, algo asustado. No se esperaba esa reacción.
“Qué le dijiste?!” Repetí, intentando controlar mi rabia.
“Le dije que volvías por las fiestas. Me preguntó cómo estabas…” Taisuke vaciló. “Le dije que estabas bien, mejor que antes. Que…” Sonrió de lado con malicia, y me dio miedo. “Que tu novia no había podido venir, pero que yo creía que estabas por comprometerte.”
Quise matarlo, de verdad.
Y al mismo tiempo…
Solté una carcajada. “Aprendiste del mejor.”
“Exactamente. Pero el alumno siempre supera al maestro.” Dijo orgulloso.
“Pero todavía eres un padawan, Taisuke. No lo olvides.” Sentencié con seguridad, palmeándolo en el hombro. Nos quedamos en silencio después de eso. Sabía que quería preguntarme algo, pero no quería que lo hiciera. Suponía la pregunta y no quería darle respuesta. No por ahora.
Esa noche, me fui a acostar extrañamente relajado, y el alcohol no tenía nada que ver. Estaba de vuelta en mi casa, durmiendo en mi cama, y aunque los recuerdos de Eimi eran mucho más fuertes aquí… no estaban contaminados. Todos los momentos que habíamos pasado en mi cuarto eran dulces. El primer beso, la primera confesión, la primera vez que hicimos el amor… Eso podía soportarlo. Entrar a mi departamento? Ni de casualidad.
Todavía me costaba comprender, y me sentía un idiota. No sabía qué creer… Por qué fui tan imbécil como para creer?
Los primeros días de mi estadía pasaron rápidamente, entre acomodar la casa para la gran fiesta, acompañar a mi madre a hacer las compras, ser arrastrado por Hikaru, Gris y Akaya de aquí por allá, soportar los reportes de Taisuke de su vida amorosa –el chico era peor que yo, y sólo tenía 17 años-, y evadir las salidas nocturnas. Las chicas no lo comprendían, pero Akaya sabía exactamente por qué no quería salir.
Tenía miedo de encontrarla. Aunque sonriera y siguiera con mi vida tranquilamente… Casi cada día era uno de esos días. Esos días que ella hubiera hecho sentir tan perfectos sólo por sonreír. Esos días en los que recordaba la forma en que encajaba en mis brazos de noche. Sabía que nunca podría olvidar ese sentimiento, ni aunque viviera mil años.
Y quizás fuera porque… todavía la amaba.
Sin embargo, todas las medidas que había tomado para evitarla no fueron suficientes, y la encontré en el lugar menos pensado. Había salido a último momento del día de navidad a hacer una compra urgente de mi madre, y la vi. En un supermercado. Qué tan estúpidamente trillado…
No estaba sola. Estaba con él. El hombre que ocupó mi lugar.
Eimi parecía mucho más feliz conmigo, aunque le sonriera y se dejara abrazar. O tal vez ésa era la forma en que yo quería que fuera… Quería saber que había sido importante, que no podía olvidarme y que no había pasado a ser otro de sus tantos ex novios sin ningún tipo de conexión.
Huí de allí con el sólo objetivo de no tener que enfrentarla. Sí, era un cobarde. Pero prefería ser un cobarde y mantener mi dignidad. No quería averiguar lo mal que podía reaccionar teniéndola tan cerca con el brazo de Akazawa alrededor de sus hombros delicados.
Y no ayudaba que fuera uno de esos días. Esos días soleados en los que ella usaría verde esmeralda y me arrastraría con un vestido prohibido en esas fechas porque la haría congelarse hasta la tienda de helados. Amaba esos días, porque suponía que sólo usaba esos vestidos para que yo la abrazara contra mí y pusiera mi campera sobre ella, para ayudarla a soportar el frío. Pero quizás eso era la forma en la que yo quería que fuera.
Y el hecho de que Eimi estuviera abrigada acorde con el frío y la nieve sólo servía para darme falsas esperanzas. Esperanzas que sabía debía suprimir a como diera lugar si no quería enloquecer.
No podía evitar sentirme disgustado, alterado, sobre las cosas que ella y yo nunca tendríamos, y las cosas que nunca volveríamos a tener. Tuve el mundo en mis manos, pero… sentía que lo había desechado, que lo había arruinado.
Podría haber hecho algo para que las cosas no terminaran así? Si hubiera dicho algo, o si la hubiera besado en algún momento… estaría conmigo?
Seguramente era mi culpa.
Porque la amaba demasiado como para culparla a ella.
Eimi era perfecta para mí, aunque supiera que no era cierto.

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Última edición por Izzy el Sáb Mayo 02, 2009 6:00 am, editado 1 vez
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Izzy
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MensajeTema: Re: CINDERELLA STORE ~ One-Shot   Sáb Mayo 02, 2009 5:49 am

Era un idiota con mayúscula y resaltado. Un idiota masoquista, que esperaba encontrarla y que quería consolarla y hablarle y ser su amigo y sostener su mano… cuando en realidad sólo la quería conmigo. Me enfrentaba conmigo mismo. Entre mis celos enfermizos y mi deseo de complacerla –ser lo que ella quisiera que sea para estar cerca suyo-, no había término medio si quería conservar la poca cordura que me quedaba.
Pero hubo un momento en el que… en el que tuve que enfrentarla. A ella y a mis demonios. Y averiguar qué haría.
Mi madre la había invitado a la fiesta de navidad sin decírselo a nadie.
Amo a mi madre, de verdad, pero en ese momento, con gusto la hubiera asesinado. Ella siempre había adorado a Eimi, y yo nunca le había contado lo que había sucedido. No sé qué se imaginaría. Le dije que terminamos y, poco más de un mes después, me marché de Japón sin avisar.
Al mismo tiempo que la vi entrar, con su vestido de un azul oscuro demasiado recatado para lo que ella usaba normalmente, y mientras yo contemplaba el huir y esconderme en el baño o en el cuarto bajo la escalera, Taisuke también la vio. Pero él se dirigió a ella, furioso.
No tuve opción y tuve que acercarme.
Era mi complejo de príncipe de brillante armadura, siempre dispuesto a ser el caballero de Eimi.
“Qué demonios haces aquí, Eimi?” Demandó saber mi hermano, agarrándola del brazo y empujándola hacia la salida. “No puedes estar aquí. Cómprate un sentido de la ubicación. Cómo puedes aparecer en mi casa después de lo que le hiciste a mi hermano? Eres desagradablemente sádica. Quieres ver cuánto más puedes arruinarlo?”
“N-no… Taisuke, eso no..!” Protestó ella, con los ojos llenos de lágrimas. Realmente, en momentos así me odiaba.
Imbécil, deberías dejar de ofrecerte como su felpudo.
“Tai… Suficiente.” Interrumpí. Mi hermano me miró sorprendido, pero comprendió rápidamente mi mirada y se alejó.
“Cuida tus palabras, Eimi.” Amenazó. Era extraño que la llamase por el nombre con tanta familiaridad, y ella hiciera lo mismo. Cuando él era pequeño, amaba a Eimi, pero no sabía si habían continuado su amistad después de que yo me hubiera alejado. Aparentemente, sí.
…. Qué tan normal era sentir celos de tu propio hermano?
La agarré de la muñeca, ignorando el chispazo de electricidad que recorrió todo mi cuerpo al sentir su piel desnuda bajo la mía. Era increíblemente imposible lo mucho que me excitaba sólo con su muñeca. La arrastré escaleras arriba, subiendo los dos pisos, hasta llegar a la terraza. La solté para cerrar la puerta detrás de mí, y me quedé mirando la madera, sintiendo su presencia torturante demasiado cerca.
Quién me había mandado a rescatarla?!
“Masah-…” Comenzó, pero yo la detuve levantando un brazo. Ella comprendió.
Respiré hondo, y me tomé mi tiempo para voltear a verla.
Estaba tan hermosa, que me dolió físicamente tener que mantener mi distancia.
“…Hola.” Dije lentamente. Bien. No había entrado en pánico. No estaba hiperventilando como un idiota. Bien.
“Hola.” Contestó ella suavemente.
“Cómo estás?” Pregunté. Seguía evaluando mis reacciones, orgulloso de poder mantener las apariencias. Por lo menos.
“… Bien… Y tú?”
“Bien.”
“Taisuke me dijo que-…” Comenzó, pero yo la interrumpí.
“Es mentira. No voy a casarme.” Aclaré.
No debería haberlo hecho. Me habría ahorrado muchas cosas y no tendría que haber visto su sonrisa delicada o el modo en que su rostro se iluminó. No tenía derecho a ponerse feliz de que yo siguiera sufriendo por ella.
“Qué pasa luego, eh?” Demandé saber, fulminándola con la mirada. Se sonrojó violentamente, y evitó mi rostro. Todo estaba fuera de mi control, supuse. Demasiado. “Es que no sé qué creer.” Agregué, por mi estúpido impulse a consentirle todo. Si pidiese la luna, no tendría opción en ir y traérsela.
Por qué no me dices qué creer? Quise preguntarle, esperaba que comprendiera eso entre los silencios de mis palabras.
“Masaharu…” Dijo como un suspiro, pero no pudo agregar nada más. Estaba al borde del llanto. “Lo siento…” Murmuró después de unos segundos. Me encogí de hombros. De qué servía eso ahora?
Iba a decirle eso, iba a asegurarle eso, a asegurarle que estaba todo bien.
Y en lugar de eso…
“Por qué dejaste que me marchara?”
Puedo asegurar que su sorpresa fue tan grande como la mía. No tenía verdadera idea de que eso era algo que me molestara tanto.
Eimi abrió la boca para responder, pero no dijo nada. Si hubiera sido en otro tiempo, le hubiera dicho que parecía un pescado, ella se hubiera sonrojado, y todo habría pasado con un beso. Pero no ahora.
No esperaba una respuesta de ella, y volví a acercarme a la puerta, dispuesto a irme. Ella conocía la casa como si fuera suya, y sabría llegar a la calle. Sin embargo, antes de que pudiera abrir la puerta, su voz me detuvo.
“No… No creí que quisieras verme…” Murmuró. Supe que sacudió la cabeza antes de corregirse segundos después. Así de en sincronía estaba con ella. “Sabía que no querías verme. Y perdí el derecho de pedirte que te quedes… verdad?”
Estaba llorando.
Quise correr a abrazarla para que volviera a sonreír, pero al mismo tiempo… quería que llorara.
Sabía que iba a irme. Siempre había creído que había corrido a Akazawa, y me había olvidado. Pero sabía que me iba. Probablemente, lo supo antes que Akaya mismo.
“Así es como se supone que debe ser.” Sentencié con frialdad que en verdad no sentía. Ella ahogó un sollozo con su mano. No, no es así! No se suponía que fuera así, idiota! Protestó dentro mío una voz molesta, que se parecía demasiado a la de Hikaru. Supongo que la había adoptado como Pepe Grillo al igual que Eimi.
Qué está mal conmigo, demonios?
“Masaharu… Lo siento. Venir fue egoísta.” Murmuró, caminando hacia la puerta. La detuve antes de que pudiera irse.
“Estás bien con Akazawa?” Pregunté, solté, sin pensar. Ella no quiso contestar. Y estaba bien. Era lo normal. Se limpió el rostro con el dorso de la mano, antes de negar suavemente con su cabeza.
“Lo siento, Masaharu… De verdad. Taisuke tiene razón. No debería haber venido. No sé qué…”
“Dónde está?”
“Eh…?”
“Dónde está Akazawa.” Clarifiqué. Estábamos tan cerca que podía sentir su respiración en mi brazo. Los años no la habían hecho crecer ni un poquito.
“… Te hará bien saberlo?”
No era necesario que respondiera, porque la respuesta era obvia.
No.
Desde luego que no.
“Lo siento. Voy… Voy a desaparecer de tu vida. Pero quiero que sepas que siempre voy a quererte… Aunque te suene a palabras huecas, pura hipocresía o directamente crueldad. Eres importante para mí, y quiero que… seas feliz….” Murmuró, apoyando su frente contra la puerta. Volteó a mirarme, dejando su mejilla contra la madera. Las lágrimas surcaban su rostro sin maquillaje.
Y yo también estaba llorando. No había podido evitarlo. Quería abrazarla con todo mi ser, y dolía luchar contra ese impulso. Abrazarla era lo natural, lo correcto
“No quiero que desaparezcas de mi vida.” Solté, casi desesperado.
“No quiero lastimarte más…” Lloriqueó.
“Déjame que yo decida eso!” Exclamé, molesto, y me arrepentí enseguida. “No… No es momento para… hablar de esto…”
“Te quiero.” Me aseguró abruptamente.
… Quizás si la golpeaba, dejaría de decir esas cosas?
“Deja de repetir eso, por favor.” Pedí. Eimi me miró frunciendo sus labios demasiado tentadoramente, pero asintió. “Puedes quedarte en la fiesta… si es lo que quieres…”
“No quiero ver a tu madre.” Confesó, sonrojándose. La entendía. “Sólo… Quise verte, lo siento…”
“Está bien.” Suspiré, dándole la espalda para limpiarme el rostro. Ella se quedó a mi lado, con la mejilla apoyada contra la puerta y los ojos cerrados. Con su vestido, seguramente estaba muriéndose de frío. Pero no quise ofrecerle alivio. No quise darle mi chaqueta ni nada parecido. “Quieres…?”
“Puede mostrarme sola el camino hasta la puerta. Puedo… Estás en todo tu derecho de arrojarme por la baranda, pero… puedo abrazarte?” Preguntó con los ojos llorosos, implorantes.
Cómo podría negárselo?
Se dejó caer contra mí, pasando sus bracitos alrededor de mi cintura, enterrando su rostro contra mi pecho, y se quedó allí 16 segundos. Los conté. Se separó lentamente, sin sonreír.
“Nunca volví a usar verde.” Me confesó. “Es tu color favorito.”
Y se fue.
Bien… pensé.
Y no pude evitar sonreír suavemente, mientras los fuegos artificiales estallaban en el cielo.

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Akemi
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Tu personaje de Tenipuri: Fuji Syusuke
Tu Prince or Princess: Shiraishi Kuranosuke

MensajeTema: Re: CINDERELLA STORE ~ One-Shot   Sáb Mayo 02, 2009 7:42 am

Eres la mejor!!!
Graciaaaaaaaaaaaaaaaas
soy feliiz!!!! *-*
aunque me tardé en leerlo
haha pero lo de la ducha si sirvió xD
y pude terminar al fin!
pobre Niou T-T y pobre Eimi
qué daría por escribir así
bueno bueno seguiré leyendo tus historias
y algún día mejoraré xD
haha ya quiero saber que sigue
gracias por subir las otras ^^
sigo....
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Gris
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Localización : Ya lo digo... un momento!!!
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Tu personaje de Tenipuri: Nioh Masaharu
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MensajeTema: Re: CINDERELLA STORE ~ One-Shot   Vie Ago 21, 2009 6:01 am

Kyaaaa!! Sugoi *o*
Pero muy triste... aaay pobre de Masaharu y Eimi...
Aaay aun no entiendo el por qué Eimi se fue con Akazawa
y la historia es muuuy pero muuuy buena, como todas
ya sabes Izzy, lo mejor de lo mejor...
Waaaa me encantan tus historias, sobre todo las de primera persona xDDD
Bueno, seguiré leyendo, las siguientes...
Nos vemos pronto!
Besos!

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MensajeTema: Re: CINDERELLA STORE ~ One-Shot   

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